Entreno y compito a nivel Gran Premio — donde caballo y jinete ejecutan juntos los movimientos más refinados y exigentes de la doma clásica.
Mi relación con los caballos no fue algo que eligiera: fue algo que siempre supe.
Nací en Valencia, España, y crecí rodeada de caballos. Me marché a Bélgica a formarme como jinete, y después fui a Alemania, a Hof Kasselmann, en Hagen — una de las cuadras más reconocidas del mundo. Allí aprendí lo que realmente significa entrenar con exigencia y respetar al caballo.
Después me establecí en Dinamarca. Allí trabajé con caballos de distintos propietarios, domando y compitiendo a distintos niveles, desde caballos jóvenes hasta alto rendimiento. Fue la etapa en la que más crecí como jinete: entrenar a diario me enseñó disciplina, constancia y que los caballos te devuelven exactamente lo que tú les das.
Volví a España y aquí sigo. Hoy compagino la equitación con mi trabajo profesional, que está fuera del mundo del caballo. La doma es mi pasión. Entreno a mis propios caballos — los que ya compiten a alto nivel y los jóvenes que voy formando desde el principio — y compito siempre que puedo. Didara es el criadero donde nacen mis caballos, un proyecto personal que construyo con paciencia y con el mismo respeto que rige todo lo que hago.
Mi objetivo es seguir compitiendo a nivel Gran Premio, mejorar con cada caballo y disfrutar del proceso. No tengo prisa. Prefiero ir bien a ir rápido.